No hay nada más incómodo que llegar a un sitio apestando a tabaco y más si es una reunión, una comida familiar o quedar con tu pareja y darle un beso que sepa a cenicero!!!. O incluso, entrar en una habitación y que ese olor amargo te atraviese la piel, tu pelo y la ropa. Cuidado, respeto al máximo a los fumadores, pero incluso ellos se molestan por estos efectos secundarios. Una buena solución sería dejarlo....pero hay otras formas de neutralizar ese olor. 

 

 

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Aparte de ambientadores que abundan y se multiplican por nuestros supermercados de siempre y dejan aromas ricos, muchas veces, están mezclados y se queda peor, per hay remedios caseros y más eficaces.

 


En primer lugar, abre las ventanas al máximo y búscate un ventilador. Tranquilo, no quiero que remuevas el aire sino que lo expulses de la siguiente manera. Coge el ventilador y encájalo en la ventana, de manera que la parte en donde sale el aire dé a la calle. Ponlo en marcha y el olor irá saliendo gradualmente. ¿Cómo? Acerca una vela encendida a la cara del ventilador que está dentro de la habitación y verás cómo con la fuerza de las hélices absorbe la llama de la vela. Eso ocurre de igual manera con el humo y los olores que no queremos dejar en la habitación. Funciona a modo de extractor. Interesante ¿eh?. 

      

Las velas aromáticas son una buena opción, o el incienso o las gotas de esencia, de esas que se ponen con agua en un cacharrito y que, calentándolo con una vela, el aroma sale a la superficie invadiendo la habitación. Si te decides por éstos métodos, procura elegir aromas ácidos, frescos, porque si mezclas el aroma del tabaco con olores dulzones y fuertes, el ambiente se sobrecargará y no tendrás ninguna gana de estar ahí dentro. 

      

Si quieres algo más natural aún, hazte con unas flores de lavanda, unas hojas de menta o unas pieles de limón o naranja y colócalas en la entrada de la habitación, frótalas contra las cortinas y los muebles, abre la ventana y tu habitación olerá a fresco que da gusto.


Si mucha ropa en tu armario es la que huele, consigue unas manzanas ácidas y colócalas entre la ropa. Eliminarán el olor y además serás recompensado con un aroma muy delicioso. Mientras tengas las manzanas en el armario, procura no cerrar el armario, porque sino no conseguimos nada. La ropa necesita airearse. 

      

Por último, una forma de prevenir que el olor llegue a impregnarse en las paredes y en la ropa es usar el cenicero con agua, que aplaca el olor y no permite que sus efectos en el ambiente sean tan duraderos, pero para un efecto mejor, ya que el agua empieza a oler también si no te das cuenta, es coger un cuenco, poner un corrito de agua y colocar encima un par de toallitas de bebé. Podrás apagar los cigarros en algo húmedo que lo atrapa y no estará soltando un mal olor y además, en cuanto termines, agarras las toallitas y a la basura. 

      

 

Ahora tú y los tuyos podréis disfrutar de un ambiente fresco y limpio a vuestro alrededor sin tener que vaciar botes y botes de ambientador.

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