Con el otoño y el invierno, llegan los cambios de temperatura bruscos, especialmente, cuando se está entrando en la estación y nos encontramos más expuestos que nunca a pillar un resfriado. Además, la alimentación veraniega no ha sido igual de sana que hubiéramos querido y eso se refleja en las defensas, que está adormiladas y, de repente, tienen que enfrentarse a un virus. Ésta será su mejor protección. 

       

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Como he dicho antes, los cambios bruscos de temperatura hacen su aparición en estás frías estaciones. Estamos en un bar, abarrotado de gente, nos quitamos el abrigo porque hace calor y, luego, salimos a la calle, que del agobio, nos han entrado ganas de tomar aire fresco. Muchas personas han optado por este tipo de técnica para "refrescarse" pero no es más que un "eeehhh!!! Virus, aquí me tienes!" En ese momento, las defensas disminuyen, por los cambios bruscos y te vuelves más vulnerable a al contagio. Este tipo de situación se repite muchísimo en los gimnasios y debes ver, que cuando sales, sueltas una gran cantidad de calor y cogiendo el frío de la calle, por lo que, ante este tipo de situaciones, lo mejor, es abrigarse, quieras o no. Llévate una chaquetilla o un jersey más fresco si quieres, pero tápate ante todo. 

 

      

La desinfección es importante, así que, si has estado en contacto con personas que posiblemente estén resfriadas, desinféctate muy bien las manos, con agua y jabón y frotarte con la piel de una naranja o un limón (puedes guardar un poco de piel de este potente desinfectante en el bolso), además es biodegradable y te acompañará un aroma especiado y fresco todo el día. 

 

      

El agua será un gran aliado para cuando empieces a notarte "raro". Siempre los padres han recomendado que bebas mucho líquido para cuando te pones malo, incluso entre nosotros nos lo recomendamos por propia inercia, pero todo tiene su explicación. El agua, tiene unefecto termorregulador, así que las partes que más se te vayan calentando por una fiebre, empieza a bajar la temperatura desde su interior, así no dejas que la fiebre llegue a manifestarse del todo y te bajará la temperatura, si en algún momento hubiera empezado a subir. 

 

     

La alimentación es básica, pero sobretodo. frutas y verduras, especialmente los cítricos. Poseen tal cantidad de vitaminas que refuerzan a las defensas de manera majestuosa. ¿Te acuerdas, cuando decían, "Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas"? Pues es cierto!!! Cuando haces un zumo de naranja natural, sus vitaminas, en contacto con el aire, se van oxidando y, por lo tanto, las propiedades las pierde. Así que lo mejor será que te lo tomes rápido cuando te lo digan. 

  

    

Otro truco es mantener, siempre, la habitación ventilada. La renovación del aire en un espacio cerrado es esencial para que tengas una buena oxigenación a lo largo del día y de la noche. Sin la renovación del aire, los gérmenes se asientan y van en aumento. Incluso, cuando tienes la estufita puesta, conviene ventilarla al despertarte, por la combustión del oxígeno y porque el ambiente se carga. Cuidado, que no estoy diciendo que duermas en pleno invierno con las ventanas abiertas de par en par, sólo ventílala, aunque sea, antes y después de dormir, sobretodo si te has duchado con agua caliente, porque aumenta la humedad del aire y el aporte de oxígeno disminuye.  

 

     

 

Con esto sencillos trucos, que a la vista parecen sencillos (sí sencillos, pero nadie los hace), podrás reforzar tus defensas y evitar al resfriado durante estas estaciones.  

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