Vuelves a la cafetería y te encuentras de bruces con esa persona que hace que todos los sistemas de cuerpo empiecen a funcionar como les da la gana, te pones nerviosa, te sudan las manos, empiezas a sonreír demasiado y si te habla, se lía el asunto, sólo sabes decir tonterías de las cuáles, a la media hora, te arrepientes y te fustigas diciéndote a ti misma que has hecho el ridículo jamás vivido en la historia. 

      

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Lo único que se te ocurre hacer es buscar alguna estratagema para descubrir si le gustas, o aunque sea, si le llamas la atención, pasra así, calmar un poco tu alma y ese dorazón inquieta que no para de hacerte temblar. 

      

Lo primero, no te hagas ilusiones. Vale sí, es desesperanzador, pero lo que no quiero es que te hagas una falsa ilusión de lo que ocurre. Mantener los pies en la tierra es indispensable. Que te mire porque te está hablando, que te salude por la calle, que te traiga un café...no cariño, no es que le gustes, es que es educado.

Ahora, si por el contrario, le habla a los demás y te mira a tí, buscándote con la mirada, si te cruzas con él y lo que te suelta es una "parida" para que te rías, si busca de alguna manera, la cercanía tuya, sentándose a tu lado o simplemente apoyarse, si cuando le miras, ya te estaba mirando...entonces podemos hablar del tema. 

      

Las acciones anteriormente mencionadas son delatadores de sus sentimientos. Le gustas, hay algo en tí que le atrae y que de alguna manera no puede evitar buscarlo sóo en tí, así que sólote queda dar el paso, porque, es obvio que le llamas la atención. Si hasta ahora no ha dado el paso, te toca hacerlo a tí. ¿Que quieres ir sobre seguro? Acércate y hazte má amigo/a de esta persona, demuéstrale que puede confiar en ti, que se puede reír contigo y quizás entonces se suelte y te "ataque".

 

 

Si tras esto, aún no se atreve, no te preocupes, porque con la amistad que has tomado, ya sabrás, cómo es lo que siente por ti y tú también se lo habrás demostrado de manera discreta. Sólo tenéis que dejaros llevar. 

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