Muchas veces, las noches se hacen eternas debido a varios factores que te impiden dormir: demasiada calor, demasiado frío, un mosquito rondando por la habitación, que ésta misma se ponga a dar vueltas justamente cuando vuelves de fiesta, etc. Casos así, tienen solución: unas mantas, un chorro de anti mosquitos y algo de comer. El problema se presenta cuando, son los nervios o la ansiedad los que te impiden que concilies el sueño. Aquí hablamos de algo serio. 


      

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¿Qué remedios naturales y sencillos nos podemos encontrar para situaciones así? Te las cuento.

 


Ante todo, tienes que ver si tu cuerpo se ha acostumbrado a seguir unas normas de sueño. Si le acostumbras a levantarse temprano, a trabajar y a no tomar la siesta, o descansar 10 minutos, a las 11 ó 12 de la noche empieces a dar cabezadas. Si duermes a deshora siempre y cada día a una hora diferente, tu cuerpo pierde el control y en estados de nerviosismo, ni te cuento. Por eso, tienes que educarlo primero, que siga una rutina: cenar, ver la tele, lavarse los dientes, leer un poco y luces fuera. 

       

Cuando esto lo tengas dominado y el cuerpo sigue sin dormir, procura tener la ropa adecuada. Siempre dormir con una parte de arriba corta y una parte de abajo larga, así si hace frío, sea invierno o verano, con sólo taparte con una sábana, tu cuerpo ya tiene una buena temperatura. Y si hace calor, si te destapas un poco, te refrescarás lo suficiente, pero sin coger frío. Mantén una manta ligera en verano o una más gruesa en invierno a mano, siempre, no vaya a ser que por la temperatura corporal te desveles por estar levantándote cada dos por tres. 

      

 Si puedes, mantén la ventana un poco abierta, que circule el aire. Si hace viento o demasiado frío, abre la puerta, pero la ventana un poco subida, que haya claridad, porque es muy agobiante no poder dormir y encima estar sumido en la oscuridad absoluta. 

       

Lee un poco, pero ¡cuidado!, ¡algo que no te interese!, porque entonces crecerá tu interés y tu cerebro se espabilará. Una novela larga, sin dibujos y con letras pequeñas. Te aseguro, que en un rato, notarás cómo el libro empieza a pegarse sólo sobre la frente.  

       

Si necesitas una ayudita, las infusiones hacen milagros. Puedes coger alguna de pasiflora y de valeriana, que tienen propiedades del sueño. Si no tienes, podrías tomarte una tila y ti tampoco la tienes, vas a tener que optar por la leche, porque los demás tés, poseen teína, otro estimulante, a excepción del roiboos, que además está delicioso. Como dije, la leche caliente ayuda a dormir y si le pones algo de miel, mejor todavía, algo dulce y caliente para el estómago antes de dormir, te relaja y mucho. 

      

Pero si lo que quieres es una bomba para dormir, te aconsejo la siguiente fórmula: primero un baño bien caliente, descongestiona el cuerpo y sales casi flotando del baño, luego un vaso de leche caliente con miel mientras hojeas una de las mejores novelas sedantes jamás escritas en la historia y seguidamente, unas gotas de romero o lavanda, si lo quieres más suave, sobre la almohada. Darle un abrazo a la naturaleza a la hora de dormir te hará soñar lindas cosas. 

      

Felices sueños!

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